Alitas de pollo perfectas

Hola amigos!

A quién no le gustan las alitas?? Es una de esas cosas que no tienes que preguntar cuando te apetece pedir para picar, verdad? Jejeje.

La verdad es que son uno de esos platos que suelo dejar “para pedir en restaurantes”, o para disfrutar en barbacoas. En casa nunca se me había ocurrido prepararlas, y cuando me dispuse a ello observé que varias recetas alertaban de muchos problemas que suelen darse con estas pequeñuelas…

Está claro lo que todos buscamos: que queden crujientes por fuera y tiernas por dentro. Aparte de sabrosas y sin que sean una bomba de aceite. Ok. Entonces pensemos cómo evitar que salgan así!

  • Clave n°1: secarlas antes de ponerles el rebozado. Por supuesto, sin que tengan plumas.
  • Clave n°2: embadurnarlas de un rebozado en concreto que descompone la proteína y lleva al exterior de las alitas la humedad de su piel, permitiendo que queden crujientes por fuera mientras que el interior se mantiene tierno.
  • Clave n°3: hornearlas en lugar de freírlas.
  • Clave n°4: hornearlas de determinada forma, es decir, no a cualquier temperatura ni tipo de horneado, sino como os sugiero más abajo…

Ingredientes (para 2-3 personas):

  • 1 kg de alitas de pollo (parece mucho, pero gran parte es hueso!)
  • 1 cucharada sopera de bicarbonato de sodio
  • 1 cucharada sopera de sal
  • Pimienta negra
  • Opcional: salsas a vuestro gusto (barbacoa, tomate, etc)
  • Ensalada para acompañar

Preparación:

Antes os he dado las claves. Pongámoslas ahora en práctica 🙂

Precalentamos el horno a 180 grados.

Secamos las alitas con papel de cocina. Es importante que estén lo menos húmedas posible antes de “rebozarlas”, de lo contrario empezamos mal en la búsqueda de la textura perfecta…

En un plato hondo o cuenco grande mezclamos el bicarbonato con la sal y la pimienta al gusto, removemos y volcamos las alitas en este cuenco. Removemos bien para que queden bien impregnadas, sobre todo por la parte de la piel.

Antes de meterlas en el horno, es MUY IMPORTANTE que les retiremos el exceso de rebozado, dándoles unos toquecitos. Que parezca que casi no queda nada de rebozado, ya que si no su sabor es excesivamente salado.

Las colocamos sobre la rejilla del horno con la parte de la piel hacia arriba.

NOTA IMPORTANTE: Haciéndolas en la rejilla nos aseguramos un crujiente extremo, pero también os aviso que al caer los jugos/grasa al horno se produce una humareda y manchas en el horno tremendas… Otra opción más limpia es hacerlas en una fuente apta para horno, sin amontonarlas.

Las metemos al horno a media altura. y las dejamos 20 minutos.

Pasado ese tiempo, subimos el horno al máximo, pasamos la rejilla/bandeja lo más arriba posible, y dejamos dorarse las alitas el tiempo que requieran (en principio 10 minutos bastan).

Ya están listas para comer, acompañadas de vuestra salsa favorita y una ensaladita, la clave es el balance!! 🙂

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