Pastel ruso de salmón con champiñones (caliente)

Muy buenos días queridos lectores!

Hace unos años estuvimos de viaje en Rusia y he de decir que fue de los viajes en los que mejor he comido. Estuvimos en restaurantes de todo tipo y siempre siempre estaba todo riquísimo!

En uno de ellos, Café Pushkin (un sitio lleno de historia, perfecto para una cena romántica 😉 ), nos sirvieron un pastel de salmón espectacular que no he podido olvidar, y eso que fue hace varios años!

Este pastel es parecido a una quiche en textura y sabor, aunque es bastante más ligero al no llevar nata ni masa. Os lo recomiendo muchísimo, es fácil de hacer y puede ser una buena opción de tupper frío o caliente.

Como guarnición, lo mejor es una ensaladita sencilla (tipo hojas verdes, tomate y cebolleta, con una vinagreta de mostaza).

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 250-400 gr de salmón (fresco/congelado o incluso ahumado; para estos casos uso congelado, es más barato que el fresco y más jugoso que el ahumado)
  • 1 cebolla
  • 125 gr de champiñones (2 puñados)
  • 3-4 huevos
  • Un chorro de leche
  • Eneldo
  • Sal
  • Pimienta

Preparación:

Comenzamos picando la cebolla y lavando y troceando los champiñones.

Ponemos a pochar la cebolla en una cazuela con un chorro de aceite a fuego medio. Pasados 5 minutos, agregamos los champis.

Pasados otros 5 minutos, incorporamos el eneldo y una cucharadita de sal. Removemos bien.

Transcurrido ese tiempo, troceamos el salmón (previamente descongelado, en mi caso) y lo incorporamos. Yo lo hice con unas tijeras.

Removemos un poco, sin esperar a que se cocine demasiado porque si no con el horno quedará seco!

En un cuenco mediano aparte batimos los huevos con la leche, la pimienta y un poco más de sal. Incorporamos a esa mezcla lo que habíamos cocinado en la cazuela. OJO, no incorporéis los huevos batidos a la cazuela porque entonces se formarán unos huevos revueltos!

Precalentamos el horno con calor arriba y abajo a 180-200 grados.

Pasamos la mezcla a una fuente apta para horno. Yo forré mi molde con papel de horno para facilitar el desmolde posterior, es un truco fantástico porque no se rompe!

Metemos en el horno a media altura hasta que esté cuajado, no menos de 30 minutos. Para comprobarlo, pasados estos 30 minutos meteremos un cuchillo en medio y, si sale limpio, significa que está listo!

Sacamos y desmoldamos cuando esté templado.

➡ Se puede comer caliente, templado o frío.

➡ Dura en la nevera unos 4 días. Congelarlo no es muy buena idea, la textura des este tipo de pasteles queda bastante mal…

Como guarnición, lo mejor es una ensaladita sencilla (tipo hojas verdes, tomate y cebolleta, con una vinagreta de mostaza).

LISTO!!!

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