Pimientos rellenos de bolognesa

 

 

Buenos días amigos!

En mi afán de rellenar verduras, esta vez me he animado con unos pimientos. En mi afán de darle uso a la soja texturizada (no puedo estar mas encantada con este ingrediente!), he decidido rellenarlo de mi súper bolognesa vegana (la que empleé para la exitosa lasagna) pero añadiéndole en este caso un poco de champis en lugar de zanahoria y apio.

OJO:

SI QUEREIS HACER ESTA RECETA CON SALSA BOLOGNESA NORMAL (O INCLUSO CON MI PROPUESTA DE BOLOGNESA DE LENTEJAS, OS REMITO A ESTE POST, SIN PROBLEMA!!!)

 

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 3 pimientos grandes (pueden ser de varios colores)
  • 6 champiñones o cualquier otra verdura (opcional)
  • 1 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 50 gr de soja texturizada (de venta en mercadona aparte de herbolarios etc; mejor fina que gruesa, nos ahorramos triturarla después – ver fotos debajo; en el post sobre la soja os explico lo que es)
  • 1 cucharada sopera de orégano o hierbas provenzales
  • pizca de pimienta
  • 1 cucharadita de sal
  • 3/4 partes de un bote grande de tomate triturado o passata (mejor NO tomate frito en esta ocasión)
  • 1/4 vaso de agua
  • 3 cucharadas de aceite
  • Queso parmesano/grana padano o pan rallado

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Bol de quinoa, coles de bruselas a la plancha y dip de guisantes

Hola amigos!!!

No son pocas las veces que de sobras variopintas salen platazos de éxito en mi cocina… Es el caso del bol que hoy os presento. A priori puede resultaros extraña la mezcla, o incluso no atraeros lo mas mínimo, pero de verdad os animo a probarlo porque esta súper bueno, cunde un montón y es muy completo desde un punto de vista nutricional!

Sobre la quinoa y sus maravillas (nutritivas y de sabor) ya os he hablado 10000 veces, y el dip de guisantes es el último de los dips que he preparado últimamente, riquísimo gracias a la menta que lo aromatiza…

Por tanto me queda hablaros sobre las coles de bruselas…

Hasta hace poco pensaba que el hecho de que me empezaran a gustar alimentos que antes detestaba era señal de que me estaba haciendo mayor… Me he dado cuenta de que en la mayoría de los casos la razón de que no me gustasen era por la forma de cocinarlos.

En general me pasaba con todas las crucíferas (esa familia que componen coliflor, brócoli, col/repollo, y estas pequeñas coles que protagonizan la receta de hoy), y es que en España tendemos a cometer un error con ellas que provoca que a un porcentaje demasiado alto de la población no les gusten nada de nada, cosa que es una pena dado que poseen unas características nutricionales excepcionales…

¿Y qué es lo que hacemos mal con ellas? SOBRECOCERLAS. Para empezar, cocerlas. Cociéndolas en agua es muy fácil que nos pasemos de punto y queden blandurrias, mientras que, cocinándolas a la plancha quedan mil veces major, no tiene nada que ver… Además, ¡el sabor y olor azufrado (por no poner palabras feas en un blog de cocina) sólo se produce cuando nos pasamos de cocción! Esto último lo he aprendido recientísimamente gracias a Raquel Bernacer, quien además de tener uno de mis blogs favoritos de recetas, es nutricionista y conoce muy bien las propiedades de los alimentos, sus transformaciones etc. De hecho, esta receta es inspiración 100% de la suya (os la enlazo), y al principio de la misma podéis leer la explicación detallada del tema del olor-sabor azufrado 🙂 .

➡ Podéis tomar el bol caliente, templado o calentar solo las coles, es de lo más versátil!

➡ Si echáis de menos “la proteína”, sabed que la quinoa y los guisantes contienen una buena porción, y las coles aportan además otra serie de nutrientes que completaran nuestro plato 🙂 . Si no os convence, acompañadlo de una pechuga de pollo a la plancha troceada con un chorrito de limón.

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 100 gr de quinoa (pesada en seco – yo utilicé quinoa negra porque era la que tenía, pero podéis utilizar cualquier variedad; también valen 200 gr de quinoa cocida de las de vasito)
  • 2 puñados de coles de Bruselas crudas (no valen congeladas, en el post que os enlazaba antes os explicaba el problema que tienen las congeladas)
  • Los ingredientes del dip de guisantes: lata de guisantes, hojas de menta fresca, sal, limón, ajo, yogur, agua (cantidades en el post propio). OJO, podéis utilizar otro dip o hummus que os guste!!!

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Risotto de calabaza

Hola a todos una semana más!

Este otoño no le estoy dando apenas a la calabaza… únicamente he publicado la fabulosa crema de calabaza asada que preparé al inicio de la temporada pero nada más! Es una pena porque en Luxemburgo hay una cantidad de variedades increíble, además todas ellas con colores muy vistosos, de modo que por fin me he animado y he aquí el resultado.

El risotto es uno de mis platos favoritos, aunque hay que reconocer que ligero ligero no es, jeje. Esta opción con calabaza la he preparado al estilo de la funghi, aprovechando la untuosidad de la verdura en sí para evitar añadir demasiado queso/mantequilla. El resultado es súper potente en sabor, y la textura de 10! DE MIS MEJORES ARROCES HASTA LA FECHA, SIN DUDA. Inspirada una vez más en el blog Hoy Comemos Sano.

Una novedad para mí es que en lugar de ponerle vino blanco, con el que suelo cocinar, le puse vino tinto porque tenía una botella abierta: queda exactamente igual! Tenía miedo de que estropease el color pero al ser poca cantidad, no desechéis esta opción si os pasa como a mí.

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 200 gr de arroz (los mejores para risotto son las variedades arborio o carnaroli – esta vez lo he hecho con arborio y la diferencia se nota muchiiiisimo)
  • 300-400 gr de calabaza (pesada ya sin piel ni pepitas, por tanto si la compráis entera tenedlo en cuenta; os recomiendo comprarla ya troceada al vacío para agilizar y evitar cortaros)
  • 1 cebolla o puerro grande
  • ½ cucharadita de cúrcuma
  • pizca de pimienta negra
  • chorro de vino blanco (yo le puse tinto porque lo tenía abierto y funcionó de maravilla!)
  • 800 ml aprox de caldo de verduras/ave, o agua con una pastilla de caldo sin glutamato ni grasa de palma, o sal
  • 1 trozo de 3 dedos de rulo de cabra (queso)
  • aceite de oliva

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Sopa de verduras y quinoa

 

Buenos y fríos días a todos!!!

Después de un día ajetreado o de comilonas, lo que más me gusta cenar es algo suavito de cuchara. Esta crema ha sido fruto de llegar a casa con “mono total” de una sopa calentita y agradecer tener restos de verduras rondando por la nevera…

Había visto en varios medios la idea de añadir quinoa a sopas y me pareció súper bueno, ya que es una alternativa a añadir otro tipo de cereal (como solemos hacer con fideos o sémola) y además la alternativa es mucho más nutritiva (la quinoa contiene mucha más fibra, proteínas de calidad, grasas “buenas” y vits+minerales).

El sabor es buenísimo, aunque dependerá de las verduras que pongáis pero el laurel le da un toque muuuy rico.

➡ Si queréis que tenga textura más cremosa podéis triturar parte (o hacer una crema triturando todo).

➡ Tenéis la receta de la sopa de verduras de toda la vida en este post antiguo.

A disfrutar

Ingredientes (para 6 raciones):

  • 1 cebolla o puerro pequeños
  • 500 gr de verduras variadas (yo le puse champiñones, calabaza y apionabo porque era lo que tenía, pero también quedaría bien brócoli, judías verdes, zanahoria, repollo, apio, calabacín, patata…)
  • 2 hojas de laurel
  • 1 puñado de quinoa
  • 1 pastilla de caldo sin glutamato ni grasa de palma y 1 cucharadita de sal
  • agua (luego veremos cantidad)
  • aceite de oliva

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Lasagna bolognesa en versión vegana y sin gluten

 

Buenos días a todos!

Hace poco invité a cenar a casa a mis nuevas compis de trabajo. Dice el dicho antiguo que “a los hombres se les conquista por el estómago”… Qué buen síntoma de que los tiempos han cambiado, ahora conquistas por el estómago a hombres, mujeres y niños jajaja.

La cuestión es que cuando estaba pensando qué ponerles, pregunté si tenían algún tipo de alergia o si no les gustaba algo y me encontré con que una de mis invitadas es vegetariana y alérgica a los frutos secos y a la canela, y otra no toma gluten. TOMA RETO.

¿Qué narices pones? En serio, es difícil!!! Porque si fuese en otro contexto (hora del día, país etc) les sirves un buen guiso de legumbres y listo, pero dadas las circunstancias y queriendo que todo el mundo disfrutase decidí hacer “el más difícil todavía”: UNA LASAGNA BOLOGNESA. Sí, la lasagna tradicional lleva carne. Sí, también lleva pasta (gluten) y bechamel (gluten).

Pues eso. Buscando el factor sorpresa y porque pienso que a todo el mundo le gusta este plato (incluso que para un celiaco y una vegetariana imagino que deben echar de menos semejante manjar) decidí recrear una versión adaptada.

ÉXITO ROTUNDO. 

Comentarios:

  • ¿Es laboriosa? Sí, pero menos que una lasagna normal. OJO, laboriosa no significa difícil, simplemente que hay que hacer 3 cosas por separado.
  • ¿Es más sana? Sinceramente, sí. Al quitarnos las harinas y cambiarlas por calabacín estamos sustituyendo un ingrediente vacío nutricionalmente por uno muy bueno. Y sobre la carne, que sustituimos por soja texturizada (os remito a mi post sobre la soja, de verdad súper interesante!), ya sabemos que ya desde la OMS alertan de que es recomendable reducir su consumo.
  • ¿Haré esta versión ya siempre? ¿Está igual de rica? Puede que cuando haga lasagna en casa repita esta versión, que de verdad está de 10, pero no os negaré que seguiré tomando la de mi madre con todo el ansia del mundo!!! (Obviamente es más contundente y lujuriosa la tradicional, con la bechamel bien espesa y el quesazo gratinado, pero claro esto tiene sus 2 caras!)

Ingredientes (para 4-6 raciones):

Para las falsas placas (el equivalente a la pasta):

  • 2 calabacines

Para la falsa bolognesa:

  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 zanahoria y ½ ramita de apio (opcionales)
  • 150 gr de soja texturizada (de venta en mercadona aparte de herbolarios etc; mejor fina que gruesa, nos ahorramos triturarla después – ver fotos debajo; en el post sobre la soja os explico lo que es)
  • 1 cucharada de orégano o hierbas provenzales
  • pizca de pimienta
  • 1,5 cucharaditas de sal
  • 1 bote grande de tomate triturado de lata o bien passata (mejor NO tomate frito en esta ocasión)
  • 2 cucharadas de aceite

Para la falsa bechamel:

  • ½ cebolla
  • 1 calabacín grande o 1,5 si es pequeño
  • 1 cucharada de aceite
  • 200 ml de leche (la que empleéis normalmente PERO NO SIRVE “sin lactosa” porque sabe dulce ni ninguna que tenga azúcar/edulcorante; os recuerdo que los veganos no utilizan leche animal)
  • ¼ de cucharadita de nuez moscada
  • 1 cucharadita de sal

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