Cómo hacer tomates secos en aceite

Muuuy buenos días querid@s lector@s!!!

Hacía tiempo que no compartía una receta de este tipo, un básico (bueno, no tan básico jejeje) de cocina súper fácil de hacer!

Hay cositas que a veces no sabemos lo fácil que son de preparar en casa y las adquirimos en tiendas a precio desorbitado o con mucho aditivo por puro desconocimiento. Es el caso de este tipo de tomates, que a no ser que te cuesten un auténtico riñón, vendrán sumergidos en aceite de girasol y aditivos a porrón, cuando hacerlos en casa es muy barato, fácil y rapidísimo, como veréis debajo.

Y con qué tomar estos tomatitos? Os dejo ideas:

Vamos allá!!!

Ingredientes (para 2 botecitos o uno grande – tened en cuenta que se conservan bien 2 semanas, así que haced la mitad si pensáis que no los vais a consumir todos!):

  • 80 gr de tomates secos deshidratados (los venden en la mayoría de supermercados incluido Mercadona, herbolarios…)
  • aceite de oliva (luego veremos cantidad)
  • hierbas provenzales secas al gusto (orégano albahaca tomillo romero…)

Preparación:

Comenzamos poniendo a cocer/rehidratar los tomates en agua hirviendo. Los dejamos a fuego medio 20 minutos tapados.

Una vez estén, los pasamos a un colador y después los secamos bien con papel de cocina. Este paso es IMPORTANTE, ya que de otro modo se nos van a poner malos enseguida.
Os sugiero hacer un montoncito de papel sobre la encimera, poner los tomates esparcidos por encima, cubrirlos de otro montoncito de papel, y apretar para que se absorba el líquido. Lo veis mejor en las fotos  inferiores…

Ahora sólo queda meterlos en un bote de cristal bien limpio, uno encima de otro, poniendo entre capas las hierbas secas.

Cubrimos de aceite de oliva de forma que quede TODO bien cubierto. OJO, se gasta bastante aceite, pero como truquito os recomiendo que empecéis poniendo un buen chorro de aceite y vayáis aplastando con una cucharita los tomates, así se van compactando y queda menos espacio entre ellos que rellenar con aceite!

Cerramos el bote y lo guardamos 2 días en un armario a temperatura ambiente para que coja bien los sabores.

Después lo pasamos a la nevera y ya los tenemos listos para consumir! Duran 2 semanas, tened en cuenta que para bien y para mal no llevan aditivos como los de las tiendas!

 

Guiso de patata, alcachofas y carne (con y sin Crockpot)

Muy buenos días querid@ lectores!

Hace poquito estuve en Madrid visitando a mi familia y amigos y tuve la enorme suerte de poder ver a mis abuelas (ventajas de tener que llevar una PCR obligatoria para coger un avión!). Lo cierto es que olía la casa a algo delicioso, y evidentemente pregunté y me llevaron hasta el origen del aroma… Era este plato de cuchara, que estaba preparando una de mis tías, y del que me dio la receta (o al menos me quedé con una idea aproximada de ella jejeje).

Fue el primer plato que cociné al volver a Luxemburgo, y salió taaan rico que aquí os lo traigo, espero que os guste!!!

NOTA: os dejo instrucciones con y sin Crockpot. 

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 200 gr de carne sin hueso a vuestra elección tipo solomillo o pechugas de pollo, o bien 400 gr si son piezas con hueso tipo costillas o muslos de pollo
  • 4-6 patatas (en función del tamaño)
  • 1 paquete de alcachofas en aceite (en mercadona lo tienen; si no, podéis cocer corazones de alcachofa fresca o congelada, pero NO os recomiendo emplear alcachofas en conserva puesto que el liquidillo en el que vienen tiene un sabor desagradable)
  • 2 sobrecitos de azafrán molido (también lo compro en Mercadona), o unas hebras
  • 3 hojas de laurel
  • pimienta negra al gusto
  • opcional: 1 cucharada de pulpa de pimiento choricero (la venden en botecitos de cristal, aporta mucho sabor a este tipo de guisos!)
  • aceite de oliva
  • 2 cucharaditas (no muy llenas) de sal
  • agua (luego veremos cantidad)

Preparación:

Comenzamos preparando los ingredientes. Para ello, lavamos y opcionalmente pelamos las patatas, y las troceamos tamaño bocado (como las esperamos encontrar en el guiso). Troceamos la carne si es deshuesada; si es con hueso la dejamos tal cual.

Con cazuela:

En una cazuela amplia ponemos un chorro generoso de aceite a calentar a fuego medio-fuerte y doramos la carne.

Bajamos a fuego medio y agregamos las patatas, las especias y la sal (y opcionalmente la pulpa de pimiento choricero) y cubrimos con agua 2 dedos por encima. En cuanto empiece a hervir a borbotones, bajamos a fuego más suave, tapamos y dejamos que cocine 20-30 minutos, o hasta que la carne y la patata estén tiernas.

Con Crockpot:

Vertemos en la Crockpot la carne tal cual, las patatas, las especias y la sal (y opcionalmente la pulpa de pimiento choricero) y agua SIN que llegue a cubrir todo. Dejamos que se cocine 3 horas en Alta, o hasta que la carne y la patata estén tiernas.

El resto de la receta es común:

Incorporamos entonces las alcachofas (escurridas) y removemos.

Si la carne iba con hueso, la sacamos, deshuesamos y reincorporamos al guiso desmenuzada.

Si no ha quedado suficientemente espesito, podemos triturar un cazo de las patatas cocidas y volverlo a incorporar, mano de santo ya veréis!

Y ya tenemos nuestro plato listo para disfrutar, sin necesidad de más acompañamiento ni primero o segundo plato!

➡ Se conserva genial en la nevera 4 días, incluso sabe mejor que recién hecho! NO os recomiendo congelarlo, ya que la patata queda con textura terrosa.

 

Berenjenas rellenas de ricotta, feta y carne (o soja)

Buenos días!

Te gustan las berenjenas rellenas? Es curioso, porque generalmente la respuesta es “si” o “no”, cuando en realidad debería depender de qué estén rellenas, no? Jajaja. En fin, que está claro que el formato “berenjena rellena” es algo que triunfa bastante, tenga dentro lo que tenga. Además, son bastante fáciles de hacer, se puede preparar bastante cantidad de golpe, son muy nutritivas (rellenándolas “bien”) y se conservan genial tanto en el congelador como en la nevera.

En este blog he publicado varias recetas de berenjenas rellenas, os las dejo por si os interesa:

Hoy os traigo unas nuevas, muy ricas y bastante ligeras pero de verdad muuuy sabrosas, y que podéis hacer vegetarianas sustituyendo la carne por soja texturizada tal como os indico en las instrucciones debajo.

Espero que os gusten!!!

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 2 berenjenas medianas
  • 250 gr de queso ricotta
  • 100 gr de queso feta (u otro queso fuertecito tipo queso azul)
  • 1 cucharada sopera de hierbas provenzales secas (tipo orégano, tomillo o romero)
  • 4-6 cucharadas de tomate frito (casero o comprado de calidad)
  • 200 gr de carne picada al gusto, o bien 35 gr de soja texturizada
  • queso parmesano/grana padano – para gratinar al final
  • Pizca de sal (muuuy poca, que algunos de los ingredientes ya aportan!)

Preparación:

Comenzamos asando las berenjenas. Para ello:

  • las lavamos bien y las cortamos por la mitad a lo largo
  • les hacemos unos cortes en la pulpa en forma de rombo sin llegar al fondo.
  • las asamos:
    – en el horno a 200 grados (unos 40min) – o bien en el microondas en un estuche de vapor tipo Lekué 8 minutos. Quedan más ricas horneadas, pero la diferencia de tiempo es considerable…

Mientras:

  • Si usamos carne, la doramos un poco en una sartén a fuego fuerte con un hilillo de aceite
  • Si vamos a usar soja en lugar de carne, la ponemos a hidratar en un cuenco en abundante agua hirviendo – 10 minutos como mínimo.

Una vez tengamos lo anterior listo, sólo queda mezclar y rellenar!

Mezclamos primero en un cuenco los quesos con la salsa de tomate, la carne/soja y las hierbas. Ponemos pizca de sal.

Después, incorporamos la pulpa de la berenjena asada que habremos extraído previamente con cuidado.

Rellenamos las berenjenas con esta mezxla, espolvoreamos el queso parmesano por encima y metemos a gratinar al horno (precalentado) a 200 grados hasta que estén doraditas por encima. Depende del horno, pero en 10 minutos pueden estar.

Listas!!!

➡ Como guarnición, lo que más me pega es una ensalada sencilla pero generosa, con mucho verde, tomate, cebolla… aliñada con vinagreta normal o se mostaza.

 

Crema americana de brócoli y queso

Buenos días!!!

Con motivo de la receta de sopa reconfortante de tomate y pollo os hablé de una de mis últimas adquisiciones en libros de cocina. Se trata de un libro (“Sopas” – os dejo de nuevo el link) con multitud de recetas buenísimas sobre sopas de todos los estilos, del que me he propuesto preparar una cada semana 🙂 .

La segunda que he preparado es la que hoy comparo: una deliciosa y contundente crema de brócoli y queso que, de verdad, nada tiene que ver con la infantil pereza de comer brócoli o purés, probadla y me contáis!!! Mi marido no soporta las coles y con esta crema (al igual que con esta de coliflor) acabó rebañando el plato…

Vamos allá!!!

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 1 brócoli
  • 100 gr de queso cheddar (también serviría un mix entre parmesano/grana padano y otro más suave tipo emmental/gouda, o incluso uno azul)
  • 2 patatas medianas
  • 1 cebolla/puerro
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de sal
  • Pimienta negra al gusto
  • Opcional: 100 ml de nata líquida (de cocinar) o de leche
  • Aceite de oliva
  • Agua (luego vemos cantidad)

Preparación:

Comenzamos lavando/pelando bien todas las verduras y troceándolas de tamaño mediano/pequeño.

En una cazuela amplia y con un chorro de aceite a fuego medio, ponemos a pochar la cebolla junto con el ajo y la sal y dejamos 7 minutos.

Agregamos la patata y el brócoli y dejamos otros 7 minutos.

Cubrimos de agua dos dedos por encima del contenido de la cazuela (si queréis  acelerar, poned el agua ya hirviendo del kettle/hervidor o un cazo) y tapamos.

Cuando empiece a hervir, incorporamos el queso previamente troceado o rallado, y dejamos que cocine todo hasta que la patata esté tierna (20 minutos aprox).

Trituramos el conjunto, agregando en este momento la nata/leche (opcional) y la pimienta.

➡ Servimos bien calentita, opcionalmente con pan tostado y más queso rallado por encima.

➡ Se conserva bien en nevera unos 4 dias, y también se puede congelar (recordad que al descongelar cambia la textura, pero se arregla triturando todo de nuevo o calentando la crema en un cazo al fuego y removiendo).

Freidora de aire: sí o no? Para qué?

Hola amig@s!

Hace unos meses os mostré en Instagram que una amiga me había dejado su freidora de aire (o “air fryer”). Me invito a merendar y, al ver su freidora, le pregunté qué tal era, ya que últimamente no paraba de verla en todo tipo de blogs, perfiles de Instagram, revistas, etc. Su respuesta fue: “llévatela un tiempecito y me dices, nosotros no tenemos muy claro si vale la pena o no”. De modo que así procedí, volviéndome a mi casa tan feliz con el cacharrito.

Tras más de 2 meses utilizándola bastante, siento que puedo compartir mi opinión, e incluso daros recetas (al final del post).

Vamos allá…

NOTA: os recuerdo que tengo otros posts sobre cacharritos de cocina:

Qué es una freidora de aire? Por qué están de moda? Cómo funcionan?

Se trata de un electrodoméstico que consta (a nuestros ojos) de 3 partes visibles: el cuadro de mandos (los numeritos de temperatura y tiempo); una cubeta y una cestita. En ella ponemos nuestros ingredientes y, por acción de aire muy caliente, éstos se cocinan con resultados intermedios entre un horno y una freidora.

Son relativamente baratas (desde 50 euros las tienes) y están muy de moda últimamente como sustitutas de las freidoras, ya que se conocen cada vez más los efectos perjudiciales que tiene para la salud de someter el aceite a altas temperaturas, y peor aún, de hacerlo sucesivas veces.

Vale la pena comprarse una?

Depende… fundamentalmente de 5 cosas:

  • Si tienes horno o no:
    • si no tienes horno, te servirá un montón (considerar también los otros factores de debajo), ya que los resultados que ofrece son muy parecidos a los del horno, y encima es portátil.
    • si tienes horno, la verdad es que puedes hacer todas las recetas en él en lugar de en esta freidora, con casi idénticos resultados.
    • las ventajas que le veo frente al horno son: que se tarda menos tiempo (además por lo general no es necesario precalentar), y que gasta menos electricidad (al ser más pequeña y tardar menos)
  • El espacio – ocupan bastante espacio, son aproximadamente del tamaño de una thermomix o de una freidora tradicional grande. Si tienes una cocina grande o un espacio para ello, puede que te dé igual, pero es importante porque es de verdad bastante armatoste.
  • Personas que comen en casa – al ser la cubeta de la freidora bastante pequeñita, no caben por ejemplo patatas fritas o salmón a la plancha para más de 2 personas
  • Tipo de platos que suelas hacer – si eres “muy de freidora”, es decir, en tu casa tomáis mucha croqueta, patatas fritas, varitas de pescado etc, te puede suponer una muy buena solución en términos de salud. Si no sueles comer esas cosas, no parece que este electrodoméstico vaya mucho contigo!
  • Lo perezoso que seas limpiando – debido a su tamaño y la forma que tiene de cocinar, se suelen introducir los ingredientes “tal cual” dentro de la freidora, de modo que hay que limpiarla muy bien cada vez, tanto la cesta como la cubeta. Esto, frente al horno, representa una diferencia, ya que en él puedes meter una fuente o papel de hornear y listo!

Y tú, te la vas a comprar?

Personalmente, aunque somos dos personas, considerando que tengo horno, una cocina muy pequeña en la que ya ocupan mucho espacio la thermomix y la Crockpot, que no somos “muy de freidora”, y que somos bastante perezosos en lo que lavar a mano se refiere… no creo que me la compre, al menos de momento. Aunque he de reconocer que la hemos disfrutado un montón!

Hay diferencias entre unas y otras?

Sí, y bastante, tanto en calidad (duración) como en las funciones que tienen.

Por ejemplo, una muy clave: muchas no tienen la función de “remover”, lo que hace que en casi todas las recetas haya que abrir la freidora una o varias veces para remover y asegurarnos así de que esta todo homogéneamente cocinado, y no crudo por un lado y quemado por el otro. Tampoco es que sea un gran esfuerzo, pero si os vais a hacer con una nueva, os recomiendo que tenga esa función.

Al parecer, las de la marca Ikohs y la de Philips van muy bien.

Qué recetas has probado que salgan bien? Cómo adaptar “nuestras recetas” a la freidora de aire?

Como indicaba antes, os pongo simplemente platos, su tiempo y su temperatura. Si de alguna tengo en el blog, os las enlazo; si no, os animo a buscarlas por internet o a adaptar las que soláis seguir en casa con vuestra freidora tradicional 🙂 .

Notas antes de leer el listado inferior:

  • Los tiempos son orientativos, depende mucho de lo grueso que estén cortados los alimentos, la temperatura a la que estuviesen (nevera o no), etc; de modo que os recomiendo seguir mis indicaciones y poned minutos adicionales después en caso de verlo necesario
  • Si vuestra freidora tiene la función “remover”, ignorad mis comentarios sobre “remover de vez en cuando”.
  • En todos los casos, los ingredientes deben ir pintados/espolvoreados con aceite de oliva; os recomiendo para ello el spray de aceite de oliva que venden en mercadona o similares.

Ahora sí que sí, vamos allá!

  • Patatas fritas (prácticamente “cuelan” como tal) – 20 minutos a 180 grados, removiendo cada 5
  • Boniatos asados especiados (quedan idénticos a los del horno) – 20 minutos a 180 grados, removiendo cada 5
  • Bastoncitos de berenjena empanados (los típicos que se les pone un poco de miel al servir) – 7 minutos a 200 grados
  • Varitas de merluza empanadas (tipo Pescanova pero mejor hacedlas caseras) – 10 minutos a 200 grados (darles la vuelta a mitad)
  • Nuggets – 15 minutos a 200 grados (darles la vuelta a mitad)
  • Coliflor especiada crujiente (cortada en ramilletes pequeños) – 10 minutos a 180 grados
  • Salmón “a la plancha” – 10 minutos a 200 grados, con la piel pegada a la freidora, y precalentando antes 10 minutos
  • Falafel – 15 minutos a 180 grados (darles la vuelta a mitad)
  • Tofu marinado y crujiente – 10 minutos a 200 grados (darles la vuelta a mitad)
  • Rollitos primavera – 6 minutos a 200 grados (darles la vuelta a mitad)
  • Palitos de calabacín con rebozado de parmesano – 10 minutos a 200 grados (darles la vuelta a mitad)
  • Croquetas – 10 minutos a 170 grados, habiendo precalentado antes 10 minutos a esa temperatura
  • Tostar frutos secos – NO HACE FALTA PONERLES ACEITE – 180 grados y el tiempo depende del fruto seco, aunque de media unos 8 min; remover pasada la mitad del tiempo
  • Madgalenas pequeñas (minimuffins) – NO HACE FALTA PONERLES ACEITE – 15 minutos a 180 grados (mejor, precalentando 5 minutillos a esa temperatura)
  • Avena horneada (tipo porridge pero que suele dar más pereza ya que requiere un largo rato de horno, que por las mañanas no solemos tener) – NO HACE FALTA PONERLES ACEITE – 8 minutos a 200 grados.

Esto es todo! Espero que os haya sido útil el post para decidiros a comprar una o no, y a los que ya la tenéis, para daros más ideas de uso!!!

Pan de vino, pasas y nueces

Muy buenos días queridos lectores!

Estas Navidades pasamos muchos días en España en casa de mis padres, y me propuse darnos muchos caprichitos gourmet dado que íbamos a pasar en casa casi todas las comidas… Uno de ellos fue con el pan. Como, según mi madre, “su horno no es muy allá”, en vez de hacer el pan en casa investigué panaderías artesanales en las que comprar pan de calidad. Encontré Levadura Madre, una franquicia que está creciendo como la espuma y no me extraña porque lo que venden está realmente rico… No es barato, una hogaza te sale por casi 5 euros, pero como entenderéis después con mi párrafo nutricional, si reducimos el consumo al final nuestro gasto en pan es el mismo y nuestra salud mejora 🙂 .

El pan que más nos gustó de los que probamos (y repetimos varias veces) fue uno hecho con vino (en vez de agua!), y que tenía dentro nueces y pasas. Una delicia que enseguida empecé a investigar y descubrí que tienen la receta publicada!!!

Así que me puse a hacerla en casa (adaptándola a lo que disponemos en una cocina doméstica, evidentemente) y me salió ESTA MARAVILLA que os animo a hacer ya mismo!

Paréntesis nutricional. Desde que estudié Nutrición entendí muchas cosas sobre el pan, que me gustaría compartir:

  • Se trata de un alimento que representa el 12% de las calorías diarias ingeridas por el español medio (una barbaridad, es el primer alimento en la lista, siendo las legumbres un 2% por ejemplo). Ya que comemos tanto pan (debajo hablo sobre eso), deberíamos plantearnos su calidad!
  • El mejor pan a nivel nutricional es el que está hecho con harina 100% integral (poco importa que sea casero o comprado, e incluso el cereal del que proceda la harina), y ya si lo hacemos con masa madre pues mejor, pero sobre todo lo importante es la harina y que no tenga más ingredientes que ella, agua, levadura y sal (y alguna cosa más tipo semillas, frutos secos o fruta desecada, si queremos).
  • Aun así, tenemos que tener en cuenta de que no se trata de un alimento especialmente nutritivo para las calorías que aporta, por lo que lo adecuado sería reducir su consumo a 2 rebanadas diarias, como mucho. Esto puede resultar complicado en una casa española tradicional, en la que se desayunan tostadas, se acompañan comidas y cenas con pan, y se meriendan bocadillos, pero la realidad es la que es, y se trata de una mera costumbre que no se da en otros países…

Me callo ya y os doy la receta!!!

Ingredientes:

  • 500 gr de harina (la que queráis; nutricionalmente son mejores las integrales, personalmente me gusta poner mitad alguna integral – como la de centeno – mitad harina normal o de fuerza)
  • 250 ml de vino tinto
  • 250 ml de agua
  • 6 gr de levadura de panadería seca (o 20 si es fresca) – recordad que NO es la levadura tipo royal de los bizcochos
  • 2-3 punados de pasas (podrían ser orejones, dátiles o ciruelas, si prefirieseis)
  • Unas cuantas nueces (6 por ejemplo)
  • 1 cucharadita de sal

Preparación:

Comenzamos poniendo en un cazo el vino y las pasas. Encendemos el fuego al máximo y dejamos que hierva 10 minutillos aprox, con el doble fin de que se evapore el alcohol y de que se rehidraten las pasas.

Una vez pasado ese tiempo, retiramos las pasas (las pasamos a un cuenquito para usarlas después) y pesamos el vino escurrido (sin las pasas), que normalmente se habrá reducido a 150 ml/gr. Debemos comprobarlo pesándolo, ya que en total entre agua y vino debemos tener 400 ml de líquido. Las pasas las reservamos de momento.

Pasamos a un cuenco grande o a la thermomix el vino (caliente) y el agua (fría del grifo) en la cantidad indicada y los mezclamos con la levadura hasta que se disuelva bien (en thermomix, 15 segundos a velocidad 4).

Agregamos la harina y la sal y amasamos muuuuy bien con las manos o con thermomix (4 minutos, vaso cerrado, velocidad espiga).

Por último añadimos las pasas y nueces y volvemos a amasar. Si estamos con thermomix, las añadimos durante el último minuto de amasado.

Ahora el procedimiento es distinto en función de cómo vayamos a cocinar el pan:

  • Con Crockpot:
    • Ponemos la masa (inmanejable, no os asustéis) en la Crockpot y espolvoreamos harina/copos de avena por encima (opcional, es para darle el aspecto de la foto jeje).
    • Dejamos que se cocine 2 horas en Alta, poniendo un paño de cocina pillado debajo de la tapa (para que absorba el vapor generado y no nos quede un pan mojadillo).
    • Opcionalmente, si queréis que tenga una buena corteza crujiente, podéis ponerle los últimos 15 minutos en el horno a máxima temperatura/grill, dentro de la propia Crockpot.

  • Sin Crockpot:
    • Tapamos el cuenco donde esté la masa con un paño de cocina y lo dejamos sin hacer nada durante 2 horas. OJO: si es invierno, o recomiendo dejarla cerca de un radiador (tampoco muy muy caliente, solo para que no esté fría del todo). Este tiempo de 2 horas es necesario para que se produzca la fermentación y el pan tenga miga esponjosa. Si lo paramos antes o si no lo hiciésemos, el pan seria compacto y nos decepcionaría el resultado, pero como queráis! 🙂
    • Cuando falten 5 minutos para terminar las 2 horas, precalentamos el horno con calor arriba y abajo a 220 grados.
    • Pasadas las 2 horas, engrasamos el molde que vayamos a usar para hornear (puede ser uno de bizcochos, o el de lekue especial para panes) con un poco de aceite de oliva.
    • Colocamos la masa (que habrá duplicado su tamaño) en el molde. Si queréis, podéis espolvorear un poco de harina por encima y hacer unos cortes con un cuchillo para darle aspecto de pan, pero insisto que esto solamente afecta al aspecto jeje.
    • Introducimos el molde dentro del horno y dejamos:
      • 30 min a la temperatura de precalentado
      • 30 min a 180 grados.
    • Os recomiendo que os pongáis una alarma para acordaros de este cambio. La razón del cambio es que con los primeros 30min conseguiremos la corteza crujiente y con los 30 últimos se hará la miga esponjosa…

 


Bonus: CONSEJILLOS EXTRA

➡ No debemos cortarlo hasta que esté lo suficientemente frio como para poder manipularlo sin quemarnos en absoluto (mínimo 15 minutos). No os precipitéis, ya que ese reposo termina de cocer el pan y además puede sentaros mal al estómago!

➡ Dura tierno 4 días aproximadamente.

➡ Suelo guardarlo en la nevera cortado en rebanadas dentro de una bolsa de tela. También podéis guardarlo entero y/o dejarlo fuera de la nevera.

➡ Podéis congelarlo cortado en rebanadas. De este modo, cuando queráis emplearlo solo habrá que sacar la rebanada y ponerla al tostador directamente!

Pastel de puerros, repollo y bacon

POST REEDITADO

Hola amigos!

Este pastel lo publiqué hace ya casi dos años y desde entonces lo hemos preparado un montón de veces… Podría decir que es mi salvación para terminar con los interminables repollos, sobre todo teniendo en cuenta que mi marido no soporta el repollo y ADORA este pastel!

Aparte de chiflar en mi casa, sois muchos los que me escribís diciendo que habéis hecho esta receta y que os ha encantado. Y es que es verdaderamente sorprendente la combinación del repollo, el puerro y el bacon, nunca dirías que quedarían tan absolutamente deliciosos juntos! Y además gusta tanto frío tipo quiche con ensalada, como caliente con arroz y tomate frito.

La receta de este pastel la vi en el blog de El Comidista, no me voy a atribuir un mérito que es tooodo suyo!

Espero que os guste!!!

Ingredientes (4-6 raciones):

  • un cuarto de repollo
  • 1 paquetito de bacon (100 gr aprox, mejor en taquitos para evitarnos cortarlo)
  • 1 puerro (sustituible por cebolla)
  • 4-5 huevos
  • 150 ml de leche
  • media cucharadita de sal (ojo, el bacon es muy salado)
  • pimienta
  • aceite de oliva
  • Para acompañar: arroz blanco con tomate frito para una versión caliente; ensalada sencilla para una versión fría

Preparación:

Comenzamos lavando el repollo y cortándolo muy pequeñito con un cuchillo grande. Lo cocemos al vapor (en un estuche de microondas, 8 minutos) o en abundante agua hirviendo (15 minutos). Escurrimos bien si lo hemos cocido en agua.

Vamos precalentando a 180ºC con calor arriba y abajo.

Picamos el bacon (si no venía ya así) y lo doramos ligeramente en una sartén muy caliente (no hace falta poner aceite, veréis que la grasilla del bacon es suficiente para que no se pegue nada).

Cortamos el puerro/cebolla a lo largo, lo lavamos bien (tiene tierra seguro!) y lo cortamos también muy pequeñito. Lo incorporamos a la sartén del bacon junto con un hilillo de aceite, y dejamos que se poche un poco, 8 minutos tapadito.

En un bol grande batimos los huevos con la leche, la pizca de sal y la pimenta negra (podéis ser generosos con ésta). Cuando esté listo el puerro+bacon, lo agregamos a ese cuenco y el repollo también.

Volcamos esta mezcla en el molde que vayamos a emplear. Os recomiendo forrar el molde con papel de horno, de esta forma desmoldarlo será coser y cantar 🙂 .

Metemos el pastel en el horno unos 40 minutos. Cuando al pincharlo con un cuchillo salga limpio, está listo. En caso contrario, lo dejamos un ratito más hasta que lo esté.

Dejamos enfriar antes de desmoldarlo (luego podemos comerlo frio o caliente, la espera es solo para evitar que se rompa!) y servimos con un poco de buen tomate frito, mayonesa, o simplemente junto a una ensalada sencilla.

➡ Se conserva en la nevera perfectamente 4 días. Estos pasteles no quedan bien descongelados /(en cuanto a textura).

Gelatina de tomate

Muy buenos días querid@s lector@s!!!

Hoy os traigo una receta nivel estrella Michelin, pero que podéis hacer en casa con ingredientes MUY básicos, es más fácil imposible.

Estoy particularmente orgullosa de ella, ya que me la he inventado yo solita y me consta que es una de las cosas que sirven “esferificadas” en muchos restaurantes con estrella Michelin.

Se me ocurrió al preparar tomate frito en conserva, para lo cual hay que “desaguar” los tomates frescos previamente, y pensé que seguro que se podía aprovechar ese agua en lugar de tirarla, y voilà!

Y con qué se toma esto? Pues igual que un tomate, es decir, por ejemplo en modo ensalada con mozzarella o burrata, rúcula y aguacate; otra opción riquísima es con bonito/atún/melva de calidad y una tostada… También puede acompañar una carne fría tipo fiambre, carpaccio o roast beef…

Vamos allá!!!

Ingredientes (para una gelatina grandecita, como acompañamiento para 6 raciones):

  • 500 gr/ml de agua de tomate (se obtiene sencillamente de estrujar tomates con las manos sobre un cuenco grande) o de tomate natural muy bien triturado con la batidora
  • 6 hojas de gelatina (si la hacéis con gelatina en polvo o con agar agar, seguid las proporciones líquido-gelatina que os indique el envase)
  • 1 cucharada sopera de aceite de oliva
  • media cucharadita de sal
  • orégano seco al gusto
  • ajo seco en polvo al gusto (opcional pero para mí gusto le da un toque delicioso)

Preparación:

Hidratamos la gelatina dejándola en un cuenco con agua a temperatura ambiente. Con un par de minutos es suficiente.

Mientras, extraemos el agua de tomate o trituramos el tomate (ver indicaciones en el listado de ingredientes) y lo calentamos 1 minuto en el microondas. Ojo, NO queremos que hierva ni mucho menos, simplemente que esté templado-calentito para que la gelatina se disuelva bien.

Una vez caliente, agregamos los demás ingredientes del listado, incluida la gelatina ya hidratada. Removemos bien con un tenedor hasta que desaparezca la gelatina.

Pasamos esta mezcla al molde que vayamos a usar. Os recomiendo hacerlo en moldes de magdalenas o en un tupper bajito, ya que es muy frágil al desmoldarla y se rompe con facilidad (en la foto veis que yo utilice un tupper alto, y se me rompió entera…).

Metemos tapada en la nevera y dejamos solidificar. En 4-6 horas estará cuajada y lista para disfrutar!

➡ Ver arriba sugerencias para comer esta delicia.

 

 

Cómo hacer conservas caseras

Muy buenos días!

Me hace mucha ilusión compartir este post con vosotr@s, ya que es información recién aprendida para mí. Hasta hace poco, cuando cocinaba gran cantidad de tomate frito para el invierno, lo congelaba y listo, pero es cierto que muchas veces me daba rabia tener que haberme acordado/previsto descongelarlo para utilizarlo, y ademas me ocupaba mucho espacio en el congelador…

Total, que me puse a investigar en internet y me encontré con una enorme cantidad de métodos y trucos contradictorios entre sí… Total, que vengo a traeros un método sencillo y seguro para hacer vuestras conservas en casa.

IMPORTANTE: antes de empezar, una precision. Este método sirve para salsa de tomate y para mermeladas tradicionales (de las que llevan azúcar y limón – NO es el caso de las que publico en este blog). No puedo por tanto asegurar su seguridad (que no os cojáis una intoxicación) con otras preparaciones vegetales, carnes guisadas o con pescados tipo atún, ya que el método de conservación a seguir es distinto en función el PH del producto que envasamos. Si lo que queréis conservar son cosas distintas a tomate frito o mermeladas tradicionales, os recomiendo que busquéis en internet o libros cómo hacerlo.

Primer paso: elección/adquisición de los botes y tapas

Podemos hacer conservas:

  1. reutilizando botes de cristal que tengamos por casa: en este caso es importante estar seguros de que en su día los abrimos “a mano”, no haciendo palanca o deformando la tapa (de lo contrario entraría aire y arruinaría la conserva).
  2. con botes o tapas nuevos: es la opción más segura aunque implica comprar.
    • podemos hacerlas con botes y tapas nuevos (que podemos comprar en cualquier hipermercado, en unos chinos o en tiendas online como ésta que es suuuper barata 
    • o bien reutilizando los botes pero comprando tapas nuevas (que venden en los mismos sitios anteriores).

En el mercado encontraréis distintos tipos de tapas. Os cuento las más habituales:

  • Las tapas más frecuentes (la que se nos viene a la mente si pensamos en una tapa jejeje) son las que se llaman “de botón”, que son las que tienen una especie de bultito en la superficie. La finalidad de ese “bultito” es indicarnos si hemos hecho bien el vacío o no, luego os cuento. Es el tipo de tapa que os recomiendo.

  • Otro tipo de tapas son las planas, que no tienen bultito. En mi caso, los botes que veis en la foto son de este tipo, luego os cuento la forma de saber si se ha hecho el vacío en ambos tipos de bote.

  • Otra opción, la más “pro”, segura y bonita (también son bastante más caros), es comprar tarros premium, de las marcas Weck o Le Parfait. Tienen la ventaja de que se pueden reutilizar muchísimas veces y además por su formato con goma y clip nos garantizan 100% saber si ha tenido éxito nuestro proceso de conservación. Os dejo el link de amazon.

Segundo paso: cocinar

Os dejo la receta de la salsa de tomate o tomate frito. Podéis añadir ajo, cebolla y/o las especias que os gusten.

Tercer paso: rellenar los botes

Antes de rellenar los botes, aseguraos de lo siguiente:

  • Los botes están perfectamente limpios (de lavavajillas). Cualquier suciedad puede arruinar nuestra conserva y volverla peligrosa. Si los acabáis de comprar, en principio no hace falta lavarlos, con el hervido que haremos una vez rellenos será suficiente.
  • El relleno debe estar muy muy caliente (recién hecho o recién recalentado, pero muy caliente).

Ahora ponemos una cucharita dentro del bote a rellenar (esto impedirá que estalle el bote por la diferencia de temperatura) y rellenamos los botes vertiendo en ellos directamente lo que queramos, con cuidado de no manchar los bordes (si los manchamos, los limpiamos con un papel) y dejando un espacio de 2 dedos máximo sin rellenar (1,5 cm, esto es importante).

Cerramos los botes con la mano (con una fuerza razonable, sin pasarse).

Cuarto paso: baño maría

En la olla más grande que tengamos, ponemos un trapo de cocina cubriendo la base y los laterales de la olla. Colocamos los botes encima (en la mía caben 4 botes de 350 ml) en vertical y llenamos de agua hasta cubrir 3 dedos por encima los botes.

 

Tapamos la olla, ponemos a calentar el agua y dejamos hervir a fuego medio 30 minutos. Si vuestros botes son notablemente más grandes o más pequeños que los míos, ajustad el tiempo 10 minutos arriba o abajo.

Separamos la olla del fuego y esperamos a que se temple el agua antes de sacar los botes (de nuevo, para evitar cambios bruscos de temperatura que puedan hacer estallar los botes).

Quinto paso: dejar que se haga el vacío

Una vez que los botes estén templados, los sacamos de la olla y los dejamos reposar en vertical en una mesa, sin tocar, entre 8 y 12 horas. Durante ese tiempo se producirá el vacío sin que hagamos nada más.

Sexto paso: comprobar que se ha hecho el vacío

  • Si vuestra tapa es “de botón”, pulsad en el centro de la tapa con el dedo. Si veis que la podéis hundir, NO se ha hecho el vacío. Si no os permite hundirla, está bien. (Queda más claro si cogéis una conserva que tengáis en casa y un bote vacío que tengáis y hacéis vosotros la prueba, saldréis de toda duda).
  • Si vuestra tapa es plana (como las mías), debéis observar los envases a la altura de vuestros ojos y comprobar que la superficie está ligeramente curvada hacia abajo en el centro (es muy sutil). Si es así, se ha hecho el vacío. Cuando compras las tapas, son totalmente planas, no hay curvatura.
  • Si vuestros tarros son tipo Weck o Le Parfait, retirad los clips y comprobad que las tapas no se sueltan (que están fuertemente “succionadas”).

IMPORTANTE: os recomiendo que, si tenéis dudas sobre alguno de los botes, lo consumáis en unos días o lo congeléis, antes que arriesgaros a tener que tirarlo o cogeros una intoxicación!

Y ya estaría! Ahora podéis guardar vuestros botes en la despensa o en un armario al que no le de la luz. Los tendréis listos para consumir hasta 1 ano!

Piquillos rellenos de atún con tomate

Buenos días!!!

El otro día os enseñaba por Instagram una comida muy rápida que preparé al llegar de vacaciones. Siempre que voy por España aprovecho para traerme ciertas cosas que aquí no encuentro (o las hay pero a precios desorbitados), como los pimientos del piquillo.

Básicamente empleé el mismo relleno que el de los huevos rellenos clásicos, pero con pimientos. El resultado fue una delicia lista en 15 minutos y disfrutable hasta por 4 días!

Animaos antes de que empecemos con la temporada de lentejas y demás guisos!!!

Ingredientes (para 4 raciones):

  • 1 bote de pimientos del piquillo (los tarros de 340 gr suelen traer unos 12 pimientos)
  • 3 huevos
  • 2 latas de atún en conserva (en aceite de oliva o al natural)
  • 3 cucharadas de yogur natural sin endulzar y lo más espeso posible (o mayonesa, si preferís)
  • 3 cucharadas de tomate frito (casero o comprado de receta artesana)
  • Pizca (muy poca) de sal

Preparación:

Comenzamos poniendo a cocer los huevos. Para ello, simplemente pondremos los huevos en un cacito con un chorro de vinagre y mucha agua, encendemos el fuego y dejamos cociendo a borbotones durante 10 minutos.

Mientras tanto, en un cuenco amplio vamos mezclando el atún (escurrido), la sal, el yogur y el tomate frito, aplastando con un tenedor.

Cuando terminen de cocer los huevos, los metemos en un cuenco de agua muy fría (simplemente para poder pelarlos sin quemarnos) y los pelamos. Los troceamos y los agregamos al cuenco anterior.

Podéis si queréis triturar el relleno. Personalmente no me importa que se noten los trocitos, y así me evito fregar la batidora jejeje.

Vamos rellenando los pimientos con cucharaditas del relleno y con mucho cuidado, ya que se rompen con facilidad. Los disponemos en un plato o fuente amplia.

Una vez rellenos todos los pimientos, los guardamos en la nevera para que cojan más textura, y listos!

➡ Estos pimientos van genial con una ensalada sencilla, por ejemplo rúcula aliñada con vinagreta, o añadiendo algún tomate y/o cebolla, o con unos espárragos blancos.

➡ Se conservan bien 4 días en la nevera. No recomiendo congelarlos, la textura quedaría rara.

Malfatti (ñoquis gigantes de espinacas y ricotta)

Hola amig@s una semanita más!

Vengo cargada de recetones que llevaba tiempo queriendo editar, os vais a chupar los dedos!!!

Nunca he hecho pasta en casa. Sé que no es tan normal hacer pasta en casa, pero a estas alturas del blog habría sido normal que me hubiese embarcado en esa aventura, no? Lo cierto es que se me resiste, y es que, por mi mentalidad minimalista, no quiero tener más cacharros en casa (o al menos no cacharros que sólo sirvan para una cosa, como gofreras) y para hacer pasta generalmente hay que tener varios cachivaches…

A excepción de algunas recetas! Es el caso de los ñoquis, que generalmente compro hechos (en esta receta tan rica como contundente os enseñaba a prepararlos con salmón y nata os encantaron!) pero que se pueden hacer en casa fácilmente. Otro ejemplo son estos malfatti, una receta italiana parecida a unos ñoquis gigantes pero que me gustan más tanto a nivel nutricional como por su sabor.

Son muy fáciles de hacer, no es lo más rápido del mundo y te pringas las manos pero os prometo que el resultado merece la pena!!!

Ingredientes (para unas 10-12 bolitas, 3-4 raciones):

  • ½ cebolla
  • 400 g de espinacas (frescas o congeladas, para esta receta prefiero congeladas)
  • 200 g de queso ricotta (sustituible por requesón/cottage)
  • 60 g de queso parmesano/grana padano rallado
  • 1 huevo
  • 3-5 cucharadas de harina (maizena o harina normal) para la masa, + otras 3 para enharinarlas
  • pizca de nuez moscada
  • pizca de sal
  • aceite de oliva
  • 400 ml de tomate frito (mi favorita es la de la marca Hida, que venden en Mercadona entre otros)

Preparación

Comenzamos picando la cebolla en cuadraditos pequeños. La rehogamos en una sartén con un chorrito de aceite a fuego medio 5  minutos.

Agregamos las espinacas (tal cual de la bolsa o descongeladas en el microondas si eran congeladas). Dejamos que vayan cocinándose y perdiendo volumen hasta que no tengan líquido (unos 5-10 minutos).

Una vez así, las cortamos con unas tijeras (para evitar que en las bolitas haya hebras desagradables). Dejamos que se templen un poquito.

En un cuenco amplio mezclamos la ricotta (sin su suero), el parmesano, el huevo, la harina, sal y nuez moscada.

Agregamos las espinacas anteriores. La idea es que quede una masa manejable pero muy pringosa. Si la véis absolutamente inmanejable, añadid más harina o bien pan rallado.

Formamos bolas del tamaño de pelotas de golf (o más pequeñas) y las pasamos por harina (meneándolas en una tacita con harina dentro os será más fácil). Las ponemos en un platito.

Ahora vamos a cocerlas como si fuese pasta. Para ello, ponemos abundante agua con sal a cocer (como para pasta). Cuando hierva a borbotones, metemos nuestras bolitas y dejamos que siga hirviendo hasta que floten (se ve claramente), unos 5-10 minutos aproximadamente. Los rescatamos con una espumadera y los pasamos a un plato intentando escurrirlos bien del agua.

Calentamos nuestra salsa de tomate y servimos calentito todo, con más parmesano por encima.

Más rico IMPOSIBLE!

➡ Se conservan en la nevera 4-5 días. Congelados no creo que queden bien…

Rollitos rellenos de zanahoria, queso y curry, con salsa pesto

Hola amig@s!

Este fin de semana me he puesto las pilas editando las recetas que os he ido enseñando últimamente en Instagram. Y es que, si algo tengo ahora los fines de semana es más tiempo, y a mí como más me gusta gastarlo es compartiendo todas estas cosas ricas que preparo 🙂 .

Ojalá en estos días tan complicadillos que estamos viviendo algun@ rezagad@ se sume al carro de los cocinillas!!!

No me extiendo más, os cuento sobre los rollitos de hoy que tanto triunfaron en Instagram!

Hace unas semanas estuve en un evento “Zero waste” aquí en Luxemburgo. Pronto dedicaré un post a explicaros lo que es exactamente este movimiento, con el que estoy totalmente de acuerdo.

En este evento había distintos talleres, uno de ellos de cocina y a cargo de una famosísima autora local: Anne Faber. Si os manejáis bien con el inglés, os recomiendo su blog, videos y libros, es una chica genial, enérgica y con unas ideas deliciosas!!! Su idea fue hacer una receta con zanahorias de las que venden con sus hojas, aprovechándo éstas para hacer la salsa pesto que sirve de acompañamiento, genial verdad? Yo no encontré esas zanahorias de modo que lo hice con zanahoria rallada. Tranquilos que luego os cuento como hacer ambas versiones!

Durante el taller hicimos estos rollitos pero en modalidad “dim sum”/”dumpling”, pero no encontré ese tipo de obleas así que se me ocurrió emplear papel de arroz (se encuentran en casi todo supermercado). Seguro que las habéis visto, con las que utilizamos para estos rollitos de verano. Además, otro punto a favor del papel es que no requiere cocción, una vez rellenos te los puedes comer!

Os animáis???

Ingredientes (para 8 rollitos, unas 4 raciones)

Para los rollitos:

  • 8-9 obleas/papel de arroz (los venden en muchos supermercados en la sección internacional, o bien en tiendas asiáticas u online)
  • 200 gr de zanahoria rallada (podéis comprarlas enteras; contad entonces con unos 300 gr ya que parte se perderá al pelarlas). Versión “zero waste”: zanahorias de las que vienen con hojas (leed mis notas al inicio de este post)
  • Media cebolla mediana
  • 1 diente de ajo
  • 1 chorro de vino blanco (opcional)
  • 1/2 cucharadita de curry
  • 2 cucharadas de queso parmesano/grana padano rallado
  • 1 yogur griego, skyr o queso ricotta (aprox 100-125 gr)
  • Aceite
  • Media cucharadita de sal

Para el pesto “a nuestra bola”:

  • 1 puñado de frutos secos o pipas
  • 2 cucharadas de queso parmesano/grana padano rallado
  • 1 puñado generoso de albahaca
  • 1 puñado de cualquier hoja verde (espinaca, rúcula…) o más albahaca. Versión “zero waste”: las hojas de las zanahorias muuuy bien lavadas (leed mis notas al inicio de este post)
  • un buen chorro de aceite de oliva
  • media cucharadita de sal
  • zumo de medio limón
  • un chorrito de agua (opcional)
  • 1 diente de ajo (o 1 cucharadita de ajo en polvo)

Preparación:

Comenzamos con el relleno de los rollitos.

Para ello, picamos la cebolla y el ajo pequeñitos. Si nuestra zanahoria no venía rallada, la rallamos con un rallador o bien la picamos con el accesorio picador de la batidora (o thermomix 4 segundos a velocidad 5).

Ponemos a calentar un chorrito de aceite en una sartén a fuego medio y agregamos la cebolla y el ajo. Dejamos que se pochen un poco durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Agregamos la sal y las zanahorias y dejamos otros 5 minutos (tapado si queréis).

 

Incorporamos el vino y dejamos a fuego fuerte hasta que se evapore (2 minutos). Apartamos del fuego para que se temple y mientras preparamos el pesto.

Preparamos el pesto simplemente triturando todos los ingredientes. Podéis hacerlo todo a la vez, pero normalmente trituro antes los frutos secos para que la textura sea más homogénea. Reservamos y volvemos con nuestro relleno.

Trituramos la mezcla de zanahorias y los restantes ingredientes indicados “para los rollitos” con la batidora hasta que quede como una pasta.

Preparamos un cuenco amplio con agua y sumergimos 2 de las obleas de arroz. Cuando empiecen a estar blanditas (difíciles de manejar), sacamos una de ellas y la extendemos sobre un plato. Disponemos 2 cucharadas del relleno en el centro y lo cerramos como un paquete. Pasamos el rollito a un plato y repetimos estos pasos hasta terminar el relleno.

Servimos los rollitos templados o fríos, acompañados del pesto y, si queréis, de una ensalada sencilla aliñada con limón en lugar de vinagre.

Listo!

➡ Se conservan muy bien en la nevera durante 4 días. Congelados no quedarían bien.