Berenjenas con tomate (extratiernas pero no grasientas)

Buenos días!

Como os comenté la semana pasada, hemos pasado el puente en Roma. Allí descubrimos algunos platos que nos chiflaron, pero con lo que más disfrutamos fue con platos que habíamos probado mil veces pero cocinados de forma excelente… Fue el caso de los espaguetti carbonara, los tagliatelle al ragu, y estas berenjenas que hoy os presento. Fueron el acompañamiento que venía en un plato de pez espada que estaba de 10 (en el restaurante Osteria la Gensola, en el bohemio barrio Trastevere, os lo recomiendo muchísimo!).

Me quedé perpleja cuando las probé, de modo que empecé a investigar cómo podían hacerlas así, tan cremosas pero sin sensación de grasa (las berenjenas absorben el aceite de una forma alucinante, por eso hay que saber cocinarlas bien!). Tenían pinta de hacerse a baja temperatura durante muchas horas, como poco…

Pues bien, recién aterrizada en Madrid de repente veo en la web de El Comidista la receta de berenjenas no grasientas… ¡No daba crédito! Así que me dispuse a prepararlas, y hoy lo comparto con vosotros, no os vais a creer lo fácil que es!

Ingredientes (como acompañamiento para 3 personas):

  • 1 berenjena
  • 1 lata pequeña de tomate frito (os recomiendo la marca Hida, buenísimo, natural y con menos azúcar que otros)
  • agua
  • aceite de oliva
  • sal
  • opcional: orégano, albahaca, queso parmesano rallado

Preparación:

Comenzamos quitando el pedúnculo a las berenjenas y cortándolas en rodajas de 1 dedo de grosor (es interesante que queden gruesas para que sean melosas).

Tomamos una cazuela (a poder ser, baja), ponemos a calentar a fuego medio dos cucharadas de aceite y añadimos las rodajas de berenjena (no todas tocarán el fondo, algunas deberemos ponerlas amontonadas). Subimos el fuego y dejamos 3 minutos dándoles la vuelta a la mitad (para que se doren un poco todas).

Pasado ese tiempo, echamos 1 chorrito de agua (unas 4 cucharadas), volvemos a bajar a fuego medio, tapamos (para generar vapor) y dejamos así 4 minutos. Pasado ese tiempo deberían estar muy tiernas, aunque no del todo porque aún falta 1 pasito.

Damos la vuelta a las berenjenas y repetimos lo anterior: agua, fuego medio, tapar.

Cuando estén listas, añadimos el tomate frito y cocemos destapadas y a fuego medio-alto hasta notar que se evapora el líquido. Salpimentamos si es necesario.

Cuando sirvamos, añadimos el queso y la albahaca/orégano, y a disfrutar!!!

Se pueden tomar solas como primer plato, como guarnición de carne o pescado, con arroz u otro cereal (quinoa, cuscús…), o con pasta (ojito con  la pasta alla norma, ya la publicaré cuando me anime a probarla!!!).

3 thoughts on “Berenjenas con tomate (extratiernas pero no grasientas)

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