Espaguetti con setas y rúcula

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Hola chicos/as!!!

Hoy os presento una receta de pasta que se sale bastante de lo tradicional, al incorporar algunos ingredientes frescos como la rúcula cruda y el limón, que le dan un toque de esos que hace que la gente al probarlo diga “mmmm, ¿¿¿qué le has puesto a esto???”. Es facilísima de hacer y no se tarda mucho más que lo que tarda en cocer la pasta…

La receta es el resultado de la adaptación de una pasta que probamos en Sicilia y que nos fascinó, y una receta del blog de Cristina Oria “Love is in the food”, que veréis entre mis “Blogs que sigo”.

Empezamos!

Ingredientes (para 3 personas):

  • 200 gr de espaguetti o cualquier otra pasta preferiblemente larga (si encontráis pasta fresca, de la refrigerada, mejor que mejor!)
  • 100 ml nata líquida para cocinar
  • 150 ml leche
  • 200 gr de setas (las que queramos, níscalos, boletus, trompetillas… también valen las que venden congeladas!)
  • 2 puñados de rúcula
  • 1 poco de perejil
  • 1 limón
  • queso parmesano o grana padano rallado
  • sal y pimienta
  • aceite de oliva


Preparación:

Comenzamos cociendo la pasta en agua con sal siguiendo las instrucciones del envase. Tened en cuenta que si es pasta fresca tardará mucho menos!

Si compramos las setas frescas, las lavamos muy muy bien y las escurrimos y secamos también muy muy bien (incluso haciendo uso de papel de cocina).

En una sartén, ponemos un chorrito de aceite de oliva y cuando esté caliente ponemos las setas, a fuego medio. Las dejamos unos 10 minutos dándoles vueltas de vez en cuando, sin tapar la sartén. Salpimentamos.

Cogemos el limón y sacamos su ralladura con un rallador normal, en un cuenco. También le sacamos el zumo, podemos hacerlo a mano.

Añadimos a la sartén con las setas: el perejil bien picadito, la ralladura del limón, la mitad del zumo, un poco de queso parmesano, la leche y la nata. Lo dejamos 5 minutos más dando alguna vuelta.

Escurrimos muuuuy bien la pasta (no hay cosa peor que una pasta aguada – bueno sí, una ensalada aguada jeje), y la volvemos a poner en la cazuela donde la habíamos hervido, con el fuego aún encendido. Volcamos el contenido de la sartén en la cazuela para que se mezclen bien los sabores.

En los platos donde vayamos a servir la pasta, ponemos una “camita” de rúcula, que aliñaremos con la otra mitad del zumo de limón, un chorrito finísimo de aceite de oliva, y sal. Encima, volcamos la mitad de la pasta mezclada, y espolvoreamos con un poquito de queso parmesano.

Probadlo, y me contáis……….

➡ Si queréis dejar el plato semipreparado con antelación, simplemente paraos antes de mezclar la pasta con la salsa y dejadlo para cuando vayáis a tomarla, momento en el cual deberéis encender un poco el fuego para que vuelva a estar todo caliente. Además, conviene que al escurrir la pasta la hayáis pasado por agua fría, para que no se pegue.

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