Mermelada casera (versión saludable)

  

Buenos días amigos!

La mermelada, esa maravilla dulce con la que disfrutamos tanto por las mañanas, es un alimento que tiene un doble rasero: es un 50% fruta (con toooodos sus beneficios) y un 50% azúcar. Esto es así tanto haciéndolas en casa como si las compramos (si encima las compramos de baja calidad, llevarán otros ingredientes menos recomendables aún). ¿Y qué pasa por que tenga (tanta) azúcar? Dado que se trata de un tema muy complejo, os remito al post que publiqué recientemente en el blog de mi web de nutrición. La cuestión es que si es nuestra única fuente de ingesta de azúcar del día, OK, no hay problema, pero si después vamos a tomarnos un café azucarado, o salsas comerciales, refrescos, galletas, yogur azucarado, platos precocinados etc, es súper fácil que nos estemos pasando de la cantidad diaria recomendada.

La verdad es que desde que estudié Nutrición, hay cosas que trato de evitar comer. Algunas de esas cosas (tipo fastfood – hamburguesas/kebabs/pizzas de cadenas de restaurantes, galletas y bollos comerciales, aperitivos tipo doritos…) no me cuesta mucho: al principio fue un ejercicio de asumir y convencerme del daño que hacen a nuestra salud , pero la realidad es que ahora no me apetecen ni lo más mínimo, está claro que tienen algo de adictivo entonces, ¿no?

La cuestión es que hay muchos otros alimentos y platos a los que NO estoy dispuesta a renunciar. Por eso, y así lo veis en mi blog continuamente, me dedico a buscar versiones saludables de platos que de otra forma seguramente no comería. ¿Ejemplos? Hamburguesas/kebabs/pizzas caseras, helados, untables, salmorejo, salsa bolognesa, risottoPues bien, hoy le toca el turno a… LA MERMELADA.

Para la mermelada no había encontrado sustituto saludable ¡hasta ahora! Vi varias recetas publicadas sobre ello y me decidí a intentarlo. ¡Cómo no se me había ocurrido antes! Pondremos algo de azúcar, pero sustituimos la elevadísima cantidad de ella que requieren las mermeladas tradicionales para tener su textura espesa, por semillas chia. Las semillas chia tienen unas propiedades nutricionales excepcionales, son consideradas un “superalimento”, como os contaba en este otro post. No tienen sabor alguno, simplemente son nutritivas y, al ser capaces de retener hasta 10 veces su volumen en agua, dan la clave a la textura.

¿Por qué le doy tantas vueltas si ya existen mermeladas “light”? Os remito de nuevo al post sobre el azúcar, donde os explicaba los problemas que conlleva el consumo de edulcorantes, que es lo que llevan estas mermeladas diet en un 50%.

Os animo a preparar esta maravilla, que podréis tomar a cucharadas sin cargo de conciencia alguno, sobre tostadas, con yogur, con cereales, con quesos fuertes, paté…

Ingredientes (para 2 tarritos):

  • 500 gr de fruta madura como fresas, frambuesas, moras, o melocotones, o una mezcla de todos ellos
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 3 cucharadas de azúcar o de miel
  • 2 cucharadas de semillas chia

Preparación:

Comenzamos lavando la fruta y eliminando sus pedúnculos/piel etc (depende de la fruta que hayáis escogido). En mi caso eran fresas.

Colocamos la fruta en un cazo y lo ponemos a fuego máximo .

Cuando empiecen a calentarse, bajamos a fuego medio-fuerte y vamos aplastándolas con una espumadera para facilitar que salgan sus jugos. Lo que buscamos es que suelten jugos para que éstos se evaporen, el sabor sea más concentrado y, al tener menor contenido en agua, tenga mayor duración la mermelada resultante.

Dejamos así unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando y aplastando.

Si no os gusta encontrar trozos en la mermelada, es el momento de que la trituréis con una batidora. En mi caso no lo hice porque me gusta encontrar trocitos 🙂 .

Incorporamos a la fruta cocinada el zumo de limón, la miel/azúcar y las semillas. Removemos bien. OJO, no os preocupéis por lo líquida que queda: la chia la ponemos precisamente por su capacidad de espesar con las horas, por tanto tened fe en que dotará a nuestra mezcla de esa viscosidad que requieren las mermeladas!

Pasamos la mermelada a uno o varios frascos de cristal. Para evitar que se rompan los tarros (por contraste de temperaturas), introducimos una cuchara de metal dentro de éstos antes de volcar la mermelada dentro.

Dejamos que temple un poco, e introducimos en la nevera.

Al día siguiente tendremos lista una mermelada 100% sabrosa y 100% saludable!!!

➡ Se conserva bien en la nevera 1 ó 2 semanas (nunca me ha durado más como para saberlo jeje) y también se puede congelar.

➡ Podéis tomarla a cucharadas, sobre tostadas, con yogur, con cereales, con quesos fuertes, paté…

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